
Sin principio, sin fin,
sabemos que transcurre,
que nos traza marcas en nuestros rostros,
que nos devora lentamente y a la vez tan rápido,
que nos aleja de los seres que amamos...
Saturno, con ira y miedo en sus ojos,
le desgarra el brazo a uno de sus hijos.
El tiempo nos devora, y no hay nada que podamos hacer para impedirlo.
